La semana pasada trascendió que un inminente informe oficial vincularía en ese país este tipo de vacunas con la muerte de 25 chicos. El laboratorio Pfizer, uno de los dos que produce la vacuna contra el Covid de ARNm (el otro es Moderna) parece haber recogido el guante y decidió dar a conocer en las últimas horas información clave.
Se trata de los resultados de múltiples estudios focalizados en el efecto adverso de esta vacuna sobre el que más se ha cargado las tintas: la miocarditis. Esos datos, varios surgidos de investigaciones independientes, permiten adquirir una dimensión de cómo esa enfermedad se articula con el fármaco de Pfizer.
“La miocarditis es un riesgo reconocido tras la vacunación con Comirnaty (nombre de fantasía del inoculante). Se detalla en la información de prescripción de Comirnaty, en las secciones de Advertencias y Precauciones y Reacciones Adversas”, señaló Pfizer en un comunicado, e inmediatamente aclaró: “La miocarditis después de la vacunación contra el Covid ocurre muy raramente, como lo indican los resultados de múltiples estudios farmacoepidemiológicos a gran escala en Estados Unidos, Francia, países nórdicos y el Reino Unido, y un metanálisis”.
La miocarditis es la inflamación del miocardio, o músculo del corazón. Puede ser causada por infecciones virales o bacterianas, entre otras, además de reacciones alérgicas a medicamentos, exposición a químicos o radiación y trastornos autoinmunitarios. La inflamación puede debilitar el corazón, con síntomas como dolor de pecho, fatiga, dificultad para respirar, y hasta progresar a insuficiencia cardíaca.
Investigaciones muy amplias
Uno de los trabajos más amplios citados, con seguimiento a largo plazo, está basado en el Sistema Nacional de Datos de Salud de Francia y abarca a todas las personas de 12 a 49 años hospitalizadas por miocarditis. Encontró que los pacientes con miocarditis posterior a la vacunación con ARNm tuvieron menor frecuencia de complicaciones cardiovasculares que aquellos con miocarditis convencional”.
Chris Boshoff, director científico y presidente de Investigación y Desarrollo de Pfizer, afirmó tras la divultación de esta secuencia de trabajos científicos: “Si bien la infección por Covid puede suponer riesgos significativos, seguimos comprometidos con la estrecha vigilancia de posibles preocupaciones”.
En Argentina, como en el mundo, la vacuna de Pfizer fue la más aplicada en la población. Luego de una larga polémica inicial en plena pandemia, cuando el país había descartado una compra cuando los inmunizantes escaseaban y el virus acechaba, sucesivos contratos posteriores renovaron hasta hoy el stock de dosis que el Estado pone a disposición de la gente de manera gratuita.
Fuente: CLARÍN
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